Blanco y negro, sepia o negativo
El blanco y negro convierte cada color en un tono de gris y conserva las luces y las sombras de la foto. El sepia hace lo mismo con tonos marrones cálidos, el aspecto de las fotos antiguas. El negativo invierte claros y oscuros, como la película que salía de la cámara; con el sepia, el negativo mantiene los tonos marrones.
Cómo se convierten los colores en grises
El ojo percibe el verde más claro que el rojo, y el azul como el más oscuro de los tres. Por eso la herramienta no hace una simple media de los colores: da más peso al verde y menos al azul, de forma parecida a como los percibe el ojo (alrededor de un 59 % de verde, un 30 % de rojo y un 11 % de azul). Así, una chaqueta roja y una planta verde de la misma intensidad acaban en grises distintos, igual que en una película en blanco y negro.
Cuándo ajustar el contraste
Sin colores, una foto puede quedar plana, porque dos colores que antes se distinguían bien pueden acabar en el mismo gris. Sube el contraste para que los negros sean más profundos y los blancos más luminosos. Bájalo si buscas una imagen más suave y tranquila. Mientras lo ajustas, vigila las zonas más claras: cuando se quedan en blanco puro, pierden todo su detalle.
Fotos de perfil en blanco y negro
Una foto de perfil en blanco y negro no pasa de moda y lleva la mirada a la cara. Además, disimula lo que el color delata: un fondo recargado, una dominante de color por la luz o una ropa que no combina. En la página de un equipo, el blanco y negro hace que fotos tomadas en sitios distintos parezcan de una misma serie.
Tu foto conserva su tamaño
La imagen conserva todos sus píxeles: la herramienta cambia los colores, no el tamaño. Se guarda en el formato de tu archivo, o en JPG, PNG o WebP si eliges otro en Más opciones. Un PNG mantiene sus zonas transparentes.